El cangrejo rojo americano

En la década de los 70 del siglo XX el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii) fue introducido en la Península Ibérica procedente de su hábitat original en las marismas de Luisiana (Estados Unidos). Gracias a su gran plasticidad ecológica y capacidad colonizadora, el cangrejo rojo se extendió rápidamente, proporcionando un nuevo recurso pesquero susceptible de ser explotado. Pero su introducción causó drásticos cambios en los ecosistemas invadidos y, sobre todo, supuso un duro revés para la especie autóctona de cangrejo de río, que no ha llegado a recuperarse. En las Tablas de Daimiel es muy fácil poder verlos de la primavera al Otoño, a su vez sirven de alimento a numerosas aves y mamíferos.